REVISTA PAULA
MÓNICA GIAMBERINI / junto a Nybia Balikian, ambas profesoras de Educación Física y personal trainers, proponen dejar la inercia laboral para realizar pausas activas, como prefieren llamarlas. Se trata de un programa de ejercicios físicos que se realiza en la propia empresa del contratante y dentro del horario de trabajo, ordenando a los empleados en grupos para evitar el ausentismo. “Se apunta a mover las articulaciones, corregir las posturas, flexibilizar la musculatura y, desde el punto de vista mental, de lograr el esparcimiento, el afloje de la tensión de la actividad cognitiva en la cual está inmersa la persona”, cuenta Giamberini, quien aconseja una frecuencia de encuentros de dos veces a la semana para verificar resultados. Empresas de seguros y laboratorios son algunos de los clientes que ya están en la cartera de estas dos profesoras. La tarea de los operarios incide directamente en el programa de ejercicios, ya que esta gimnasia se personaliza para cada lugar de trabajo. La nueva modalidad redunda, como es previsible, en la salud de los empleados, actuando de forma preventiva y terapéutica, sin producir desgaste físico ni necesitar ropa especial. Se utiliza música y las profesoras aportan elementos que hacen más tentador sumarse a las propuestas.